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ALCOHOLISMO-ENFERMEDAD
El alcohol fue conocido por todas
las grandes civilizaciones de la historia, pero hace sólo 150 años que se
descubrió su capacidad de enfermar al ser humano. Es una enfermedad
específica y primaria por ser distinta a todas las demás y tener sus propias
causas.
Se descubrió científicamente por el médico Magnus Huss en 1849 y
se reconoció como tal por la "Organización Mundial de la Salud" en 1957 y
1976, incluyéndose en la "Clasificación Internacional de Enfermedades" (N° F
10 de la nomenclatura).
La enfermedad alcohólica es hoy considerada
por casi todos los países del mundo como uno de los problemas más graves de
la salud pública. Causa la pérdida de millones de horas de trabajo, muertes
directas o indirectas y es el origen principal de la destrucción de la
familia. Sin embargo, el alcoholismo es una de las patologías menos
conocidas y tratadas. Pocos problemas sanitarios alcanzan la magnitud e
importancia del alcoholismo, sus consecuencias individuales y sociales son
enormes. Sin embargo la atención a este problema es muy escasa o nula. Por
circunstancias de carácter cultural-histórico y económicas principalmente,
las cotidianas bebidas alcohólicas no parecen merecer especial atención,
incluso, se sigue en la absurda controversia sobre si el alcoholismo es o no
una enfermedad.
La mayoría de los autores concuerdan en que la
alcoholemia es uno de los problemas más graves que enfrenta la Salud Pública
y la Sociedad. Estudios epidemiológicos demuestran en un Hospital General
que la prevalencia del alcoholismo es de alrededor de un 15 %, ingresados
bajo diferentes rótulos diagnósticos, pasando el del alcoholismo, en la
mayoría de los casos desapercibidos. Se considera que en la población
general entre un 5 y 10 % son alcohol-dependiente (aunque estas cifras
aumentan diariamente). En una familia donde hay un alcohólico toda ella está
enferma; además es notoria la concurrencia del alcohol en los diferentes
tipos de violencia, accidentes tanto en la vía pública como laborales,
pérdidas económicas, negligencias, abandono de todas las formas, muertes
bruscas, suicidios, etc., nos hace pensar que más del 50 % de la población
está sufriendo las consecuencias de este flagelo.
El alcoholismo es una
enfermedad
porque:
· Lo causa
un agente:
Es el alcohol etílico en su infinidad de
variedades.
· Tiene un
huésped:
Es el individuo que lo consume y se vuelve
adicto.
· Se desarrolla en
un medio:
Es el entorno social que fabrica, promueve, publicita,
mitifica, distribuye, vende, sirve y consume alcohol.
Se le considera
una pandemia, es decir, una patología universal constantemente presente y no
erradicable.
El alcoholismo no presenta ningún síntoma específico que
permita detectarlo tempranamente, ni existe ningún método científico que lo
haga posible. Cuando el individuo hace conciencia de que es alcohólico, es
tarde, pues la enfermedad es crónica e irreversible, pero no significa que
no haya posibilidad de recuperación.
Los caracteres del
alcoholismo son:
Lento No se manifiesta instantáneamente,
sino de modo insidioso, desarrollándose a lo largo de varios
años.
Progresivo Tiene fase definidas por cambios del patrón
de ingesta, del carácter, del relacionamiento social y por una sucesión de
síntomas físicos y psíquicos característicos.
Crónico Es
irreversible y no tiene cura, pero si tiene la posibilidad de recuperación
integral por abstención absoluta y rehabilitación
personal.
Mortal Si no es detenido a tiempo, el enfermo
termina muriendo directa o indirectamente por causa de la
enfermedad.
En el lapso inmediato a la ingesta, el alcohol produce
deshibición, distensión y euforia. El individuo se siente fuerte, pleno,
feliz y confiado en sí mismo. Es la carnada que oculta el anzuelo de la
depresión que seguirá luego, pues el alcohol es un potente depresor. Los
efectos iniciales son el móvil de la repetición de la toma, lo cual es
inquietante, pues el individuo empieza a buscar el efecto y no el placer del
gusto de la bebida.
Al principio de la enfermedad, el organismo se adapta
a crecientes cantidades de tóxico y el enfermo no evidencia externamente el
estado de ebriedad, pareciendo más o menos sobrio. Se dice que equivale a
ser "fuerte", pero en realidad la "resistencia" es un síntoma clínico
evidente del progreso de la patología.
La adición o dependencia es un
fenómeno patológico, que consiste en que el individuo sin darse cuenta
progresivamente bebe mas, pero, cuanto más bebe, mas lo necesita. Se
establece un círculo vicioso que se repite continuamente, en el cual se pasa
de modo inconsciente del placer a la necesidad de beber con un
progresivo deterioro de la voluntad. Al principio la tolerancia disimula el
proceso, pero luego esta desaparece, mientras que la adición aumente
indefinidamente.
Se cree que el alcohol produce fuerza y vitalidad, lo
que es un engaño, pues sólo ocurre por un corto período. En realidad es un
potentísimo depresor que reduce el ritmo de las funciones vitales, incluidas
las psicológicas. La depresión continuada causada por la reiteración
sistemática de la ingesta, tiende a volverse crónica. Así se explica la
pérdida de la voluntad, el desinterés, el vacío existencial y el desgano que
siente el enfermo, lo cual retroalimenta el alcoholismo, impulsando a tomar
más. El sentimiento de "inutilidad" de sí mismo induce cada vez con mas
fuerza el deseo de muerte.
Juan Antonio
Axpe.
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